Rinde más y mejor con una buena hidratación

Hay varios elementos fundamentales a la hora de realizar un buen entrenamiento, como la motivación, el calentamiento o del que vamos a hablarte hoy, la hidratación.

Mantener una hidratación adecuada durante tu entrenamiento hace que repongas la pérdida de fluidos y electrolitos, y además, puede ayudar a que tu rendimiento sea mayor si lo haces como hay que hacerlo: antes, durante y después.

Generalmente, solemos hidratarnos bebiendo agua o alguna bebida energética después del entrenamiento, ya que es cuando sentimos que tenemos sed y todo lo que hemos perdido entrenando y sudando. Un error es no hacerlo mientras estamos entrenando, ya sea por no parar o por no perder tiempo, sin darnos cuenta de que si nos hidratamos durante el entrenamiento, no solamente no empeoraremos la calidad del entrenamiento, sino que mejoraremos nuestro rendimiento.

Para conseguir los mejores resultados es necesario tener un equilibrio de líquidos, y ya que durante el entrenamiento perdemos mucha agua para tratar de eliminar el calor a través del sudor, hay que beber para no reducir nuestro rendimiento.

Sin agua, nuestro rendimiento es menor, y peor, si lo que perdemos sudando son minerales como potasio y magnesio, empezaremos a sentir debilidad muscular, fatiga y calambres musculares.

Ten en cuenta que la deshidratación, por pequeña que sea, produce cambios en el cuerpo que pueden mermar tu rendimiento, pues, por cada litro de agua que pierdes aumenta en 8 pulsaciones por minuto el ritmo del corazón y la temperatura de nuestro cuerpo aumenta en 0,3 grados por minuto.

Es por esto por lo que siempre insistimos en que bebas y te hidrates siempre, no solamente cuando tengas sed, porque la sed suele aparecer después de empezar a deshidratarte.

 

 

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